Los donantes de riñón vivos no mueren antes, según un estudio
CHICAGO (Reuters) - Los estadounidenses sanos que donaron un riñón no tuvieron mayor riesgo de morir, un hallazgo que podría tranquilizar a los potenciales donantes y ayudar a acortar la larga lista de espera de trasplante de órganos, dijeron investigadores de Estados Unidos.
La conclusión fue extraída de las 80.347 personas que donaron en vida uno de sus riñones -a menudo a un familiar- desde el 1 de abril de 1994, y que fueron supervisados durante 12 años después de la cirugía.
Sus vidas fueron comparadas con las de un grupo de 9.000 no donantes que participaron en un estudio de salud del Gobierno.
"La mortalidad quirúrgica no cambió durante el período de 15 años (entre 1994 y 2009), pese a las diferencias en la práctica y la selección del donante", escribió el equipo del doctor Dorry Segev, de la Escuela de Medicina de la Universidad Johns Hopkins, en Baltimore, en Journal of the American Medical Association.
Hubo un riesgo levemente mayor de mortalidad entre los donantes de riñón en los 90 días posteriores a la cirugía, durante los cuales murieron 25. Pero en el período subsiguiente del seguimiento, la cantidad de muertes fue similar, y en algunos casos menor, que entre los no donantes.
Los donantes hombres tuvieron tasas de mortalidad estadísticamente mayores que las mujeres al año de la operación, al igual que los afroamericanos e hispanos en comparación con los blancos.
En Estados Unidos hay alrededor de 80.000 personas esperando un riñón. De cada 17.000 trasplantes renales realizados en el país el año pasado, más de 6.000 proceden de donantes vivos.
"Es importante para la comunidad de trasplantes demostrar que estas vidas no se salvan a costa de poner en riesgo a los donantes", escribió Segev.
"Probamos que el trasplante de riñón con donante vivo es seguro y no provoca un aumento de la mortalidad a largo plazo", concluyó.
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