La visita del Papa parece impulsar el papel de la Iglesia cubana

miércoles 21 de marzo de 2012 15:08 CET
 

LA HABANA (Reuters) - La congregación del padre Miguel Angelo Jiménez en Cuba es pequeña y quienes asisten a su iglesia, Nuestra Señora del Carmen, en el centro de La Habana, son en su mayoría ancianos bajo un techo dañado para cuya reparación no hay dinero.

Sentado tras un desgastado escritorio que parece que datara de cuando el templo se inauguró en 1926, no se hace ilusiones sobre la situación de la Iglesia Católica Romana en Cuba.

"Estuvo en decadencia (antes de la revolución cubana de 1959) y sigue decadente en muchas cosas. La Iglesia realmente tiene que renovarse", dijo el padre Jiménez.

Ese, en esencia, es el motivo por el cual el Papa Benedicto XVI visitará la isla entre el 26 y 28 de marzo tras una parada de tres días en México.

La en su día poderosa Iglesia católica en Cuba espera que el Pontífice alemán despierte lo que el cardenal Jaime Ortega denominó la semana pasada una "fe dormida" y ayude a consolidar su relación con el Gobierno cubano.

Muy debilitada en los años posteriores a la revolución de 1959, la Iglesia quiere volver a ganar algo de su gloria perdida, tanto en términos de convocar más gente como en lo que se refiere a ampliar su papel en la sociedad cubana.

En los últimos dos años, sirvió como un interlocutor con el Gobierno, con Ortega negociando un inédito acuerdo para liberar presos, pidiendo al presidente Raúl Castro que dejara al grupo disidente de mujeres "Damas de Blanco" continuar con sus marchas semanales y creando más espacio para que la Iglesia pueda ampliar sus programas sociales y cursos de educación.

El acercamiento entre Iglesia Católica y Estado es, en parte, un caso de mutua necesidad, dijeron especialistas.

La Iglesia quiere ser un actor más importante y Castro necesita aliados mientras pone en marcha un plan de reformas económicas que incluye el recorte de millones de trabajadores de las nóminas del Gobierno.   Continuación...

El Papa Benedicto XVI visitará Cuba entre el 26 y 28 de marzo tras una parada de tres días en México. La en su día poderosa Iglesia católica en Cuba espera que el Pontífice alemán despierte lo que el cardenal Jaime Ortega denominó la semana pasada una "fe dormida" y ayude a consolidar su relación con el Gobierno cubano. En la imagen, un niño es bautizado en una Iglesia católica en La Habana el 18 de marzo de 2012. REUTERS/Stringer